Enfermería en Marcha se acercó a la isla de La Graciosa
La visita tuvo lugar entre el 9 y el 12 de octubre
El Colegio de Enfermería de Las Palmas organizó el pasado mes de octubre el segundo Encuentro Enfermería de Marcha en La Graciosa. En primer lugar querría dar las gracias por todo lo que contribuyó a este encuentro a nuestra compañera María José Meras Menéndez, enfermera madrileña enamorada de las islas y sobre todo de Lanzarote, donde podíamos decir que ha encontrado su casa, y a su esposo Manuel Argueso González. Ellos nos guiaron y nos acompañaron en todo momento de forma entusiasta, haciéndonos muy amena y agradable la estancia en esa extraordinaria y singular Isla. María José Meras es la representante de Enfermería en Marcha en la isla de Lanzarote.
También quería mostrar todo mi afecto a María José Morales, representante del Colegio Oficial de Enfermería en Lanzarote, que no pudo acompañarnos por una inoportuna gripe, pero que puso todo su empeño para que este encuentro se realizara este año en La Graciosa.
Además, doy especialmente las gracias a todos los enfermeros, familiares y amigos que nos acompañaron desde Gran Canaria, por su confianza y por hacer que este proyecto siga creciendo, dándonos la oportunidad de conocernos mejor, liberándonos de las tensiones y rutinas cotidianas, y descubriéndonos e integrándonos en la biodiversidad de nuestro entorno.
La isla de la Graciosa es la mayor del archipiélago Chinijo (pequeño en el lenguaje de los lugareños). Es un lugar perfecto para olvidarse de las obligaciones y de las prisas, un antídoto contra el estrés. Cuenta con unas playas solitarias de aguas cristalinas, de un color intenso azul-verde-turquesa, y con carreteras sin asfaltar. Sólo hay dos pueblos. La capital, Caleta de Sebo, y Pedro Barba, y su espacio es aproximadamente de 29 ó 30 km. si la caminamos a lo largo de su litoral.
Destacan su puerto, eminentemente pesquero, y sus montañas volcánicas, la más alta, de unos 200 metros, Montaña del Mojón. También hay citar Las Agujas o Montaña de Bermeja, en la impresionante Playa de las Conchas, donde caminar por medio de sus dunas es como estar bajo el mar.
Cuenta, además, con una vegetación variable y adaptada al capricho de los vientos. Frente a nosotros, según el punto de donde miremos, se alzan dos grandiosas ballenas saliendo del mar: Montaña Clara y Alegranza, con su monumental caldera y los Roques del Oeste o del Infierno y Roque del Este, forman el conjunto del archipiélago Chinijo.
En la parte Suroeste de la isla, a unos 2’5 km de la capital, se encuentra la playa Francesa, pequeña cala ideal para el baño donde los barcos de recreo encuentran un aparcadero resguardados de los vientos, y hacia el Oeste nos encontramos la playa de las Cocinas cuyas sosegadas aguas están resguardadas por la impresionante Montaña Amarilla. Su visión es como un crisol derramando polvos de oro hacia el mar, con unos fondos marinos espectaculares para los amantes del buceo. Sólo puedo decirles que el archipiélago Chinijo es una joya de las Islas Canarias, con toda su belleza brotando del mar, que debemos cuidar y proteger para las generaciones futuras. Desde el Puerto de Órzola, surcando el Río, dos centinelas pétreos, los Roques de Fariones, nos abren el paso al puerto de La Graciosa.
Quiero expresar mi respeto y admiración a los hombres y mujeres de La Graciosa, especialmente a Dolores Hernández y a su esposo Miguel, a Zaida y a Margarona por su amabilidad e información. Y también a Chano, que nos deleitó con la gastronomía de la zona preparándonos un rico caldo de pescado con gofio escaldado, y también con las papas arrugadas y el rico mojo canario. Como responsable del Grupo de Enfermería en Marcha les prometo volver.
Rita Vega
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