Open/Close Menu CELP - Colegio de Enfermería de Las Palmas

(Ariadna Creus i Àngel García / Banc d’Imatges Infermeres – COIB)

En el Día Internacional de las Personas Migrantes, el Colegio de Enfermería de Las Palmas recuerda la importancia de que los profesionales de la salud adapten su labor a la realidad multicultural de Canarias.

Trabajar la competencia cultural en el ámbito sanitario supone adquirir la habilidad de tratar al paciente y a su familia dentro de su propio contexto de valores y creencias, con el fin de garantizar el acceso a los servicios de salud desde el respeto y la equidad.

Este jueves, 18 de diciembre, se celebra el Día Internacional de las Personas Migrantes, instaurado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en conmemoración de la adopción de la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares, que tuvo lugar en 1990. Por este motivo, el Colegio de Enfermería de Las Palmas (CELP) ha editado una breve guía didáctica para la adquisición por parte del personal sanitario de la denominada ‘competencia cultural’. El objetivo es que los profesionales de la salud tomen conciencia de la necesidad de adaptar su labor a la realidad multicultural de Canarias, una tierra que históricamente siempre ha sido lugar de acogida de personas de muy distintos orígenes.

La iniciativa del CELP anima a tomar en cuenta los valores y las creencias de los pacientes y de sus familias, con el fin de garantizar el acceso a la salud desde el respeto y la equidad. Se trata de evitar prejuicios, estereotipos o sesgos inconscientes que puedan condicionar el trato que se proporciona a las personas migrantes, respetar sus prácticas y costumbres, usar un lenguaje inclusivo y fomentar la confianza, eliminando así las barreras institucionales o la discriminación que en ocasiones se puede producir en la prestación de servicios públicos esenciales como la sanidad.

El CELP llama a entender la migración como un hecho natural de las personas, consustancial al ser humano e históricamente vinculado al desarrollo y la evolución de todas las sociedades y culturas. Durante siglos, Canarias ha sido una tierra tanto emisora como receptora de personas migrantes, una circunstancia que le ha otorgado esa impronta abierta y cosmopolita de la que hoy puede presumir, siempre respetuosa con la diversidad de origen, credo y cultura de quienes aquí viven.

Las migraciones son un fenómeno constante desde hace miles de años y resultan positivas. Aportan pluralidad y riqueza cultural y, si se ordenan adecuadamente, contribuyen al avance económico y social de las sociedades receptoras.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), organismo intergubernamental de las Naciones Unidas para una migración humana y ordenada, calcula que en el año 2026 una de cada cuatro personas vivirá en entornos de gran fragilidad caracterizados por la inestabilidad, los conflictos y los desastres. Esto propiciará que 41 millones de personas emprendan movimientos migratorios en busca de protección, oportunidades y estabilidad, con los riesgos que ello supone: asociado a la migración irregular, en 2025 se registraron más de 5.500 muertes y desapariciones.

Según la OIM, en 2026 habrá un total acumulado de 304 millones de personas migrantes internacionales en el todo el mundo. Esta enorme movilización a escala global exige una visión más humana y solidaria por parte de los territorios de acogida. Para los servicios públicos esenciales, como la sanidad, la atención a las personas migrantes es un reto que debe afrontarse desde el respeto a la diversidad cultural y en base a los principios esenciales de igualdad de trato y no discriminación.